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Agradecimiento a Germán Mollo Aguila  por su aporte del presente documento de texto y fotos.

FOTOS:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Ritmo

Año VII N° 385

16 de enero de 1973

 

Las Quilapayún "La versión femenina del conocido conjunto chileno"

Por María Yolanda González

Fotos color: Scott – Fulle.

Páginas 14 a 17.

Nacieron en forma oficial hace dos meses, pero la idea de crear un QUILAPAYÚN F (que significa femenino) fue una consecuencia de la campaña de extensión y divulgación que el grupo primitivo, es decir, los viejos Quilapayún, trajeron a su regreso de un viaje por Europa, a mediados del año pasado.

 

Actualmente unas cuarenta personas integran los variados conjuntos "a imagen y semejanza" del original; todos, exceptuando el Quilapayún F, están formados por varones, provenientes de distintas entidades, pero con amor común por la música y el canto.

 

SE CONOCIERON EN EL GRUPO

 

El encargo de buscar integrantes para el grupo femenino, se la dio a Mirtha Parada, hermana de uno de los Quilapayún originales; parece que no fue fácil, porque no sólo se trataba de buscar gente aficionada de cantar, sino también responsable, y capaz de cumplir dentro del grupo en formación, como fuera de él, en sus actividades extra-artísticas.

Las seleccionadas, finalmente, resultaron puras estudiantes universitarias; Mirtha y Ada Lobos de Tecnología médica; Loreto Hernández de Odontología, Eugenia Care de Pedagogía en Educación Básica; Patricia Ramírez de Ingeniería Química y Lucía Stuardo de Decoración, del instituto INCA CEA. Llegaron al grupo por ser "amigas de amigos" de algunos amigos de los integrantes.

Aceleradamente se comenzó a trabajar, y según dicen ellas "demostramos que las mujeres somos más responsables que los hombres, porque ellos aseguran que en dos meses, hemos alcanzado el mismo nivel de los que están trabajando hace cinco".

"Tenemos ensayo, cuentan ellas, tres veces por semana, y duran hasta cuatro horas. Dos son con algún integrante del grupo original y el resto lo realizamos solas. Ellos nos dan ideas, pero nosotras también aportamos canciones, arreglos, etc. Lo más importante es que, como se trata de un conjunto femenino, queremos abrir nuevos campos y estamos dirigiendo la labor especialmente hacia la mujer, que tiene muchas perspectivas. Rompimos la tradición de Quilapayún, sonríen, y esto… significa una gran responsabilidad".

"Al comienzo, agregan, nos sentíamos un poco cohibidas, pero ha nacido una gran amistad, una fraternidad profunda entre los integrantes de todos los grupos, así es que ahora estamos muy cómodas. Entre nosotras, explica Ada, tampoco nos conocíamos, pero nos hemos hecho muy amigas, porque pasamos bastante tiempo juntas".

-¿Y no tienen problemas con los estudios y los pololeos?

"Una de las cosas que se dijo desde el primer día, fue que el tiempo DEBÍA alcanzarnos, que teníamos que comprometernos a no fallar en los estudios ni en el grupo; cuando hay mucho que estudiar, lo hacemos los domingos. Los pololos…¡no presentan problemas porque están en el conjunto!…, bueno, no todos, pero solucionamos bien el problema, aunque a veces hay dificultades".

-¿Qué tienen en común con los otros grupos?

"Que somos Quilapayún, que hacemos todo esforzándonos mucho, que hay una gran fraternidad y, que luego, pensamos tener un repertorio común, porque el nombre Quilapayún hace que la gente asocie a todos los grupos con el original, y nos piden las mismas canciones".

Hasta el momento, QUILAPAYÚN "F" se ha presentado en diversas industrias, y algunas peñas, aunque el "examen de admisión" lo dieron en un recital en el teatro Gran Palace, donde recibieron nutridos aplausos.

 

 

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